Mozart, Requiem KV 626: La última obra del genio

por | 16 marzo, 2026

El Requiem en Re menor, KV 626, es la última obra de Mozart, compuesta en 1791, el año de su muerte. Mozart recibió el encargo de manera anónima a través de un intermediario del Conde Franz von Walsegg-von Stuppach, quien deseaba una misa de réquiem como memorial por su esposa fallecida. Mozart trabajó en el Requiem durante los últimos meses de su vida, entre julio y diciembre de 1791, en un período de extraordinaria productividad creativa que también vio nacer La flauta mágica (KV 620) y La clemenza di Tito (KV 621). Murió el 5 de diciembre de 1791 dejándola incompleta.

Su alumno Franz Xaver Süssmayr completó la obra. El estado de completitud varía por sección:

– Completamente orquestado por Mozart: Introitus (Requiem aeternam) y Kyrie
– Partes vocales y bajo continuo completos, orquestación esquemática: Dies irae, Tuba mirum, Rex tremendae, Recordare, Confutatis, Domine Jesu, Hostias
– Inconcluso: Lacrymosa (solo 8 compases de Mozart)
– Compuesto por Süssmayr: Sanctus, Benedictus, Agnus Dei

*Mozart – Requiem in D minor, K 626 (completo)*

## Forma musical

El Requiem sigue la estructura litúrgica de la Misa de Difuntos: Introitus (Requiem aeternam + Kyrie), Sequentia (Dies irae, Tuba mirum, Rex tremendae, Recordare, Confutatis, Lacrymosa), Offertorium (Domine Jesu, Hostias), Sanctus, Benedictus, Agnus Dei (Lux aeterna). La forma es cíclica: comienza y termina con el mismo material musical (Requiem aeternam/Kyrie), una decisión estructural de gran coherencia.

## Análisis armónico

Tonalidad principal: Re menor, reservada por Mozart para sus expresiones más oscuras. El esquema tonal revela una arquitectura simétrica: Re menor (Introitus) → Si beflat mayor (Tuba mirum) → Fa mayor (Recordare) → La menor/mayor (Confutatis) → regreso a Re menor (Lacrymosa). Süssmayr introduce Re mayor (Sanctus) y Si beflat mayor (Benedictus) antes del retorno final a Re menor. Mozart emplea cromatismo descendente en el bajo del Introitus, progresiones como i – iv6 – V – VI – ii°6 – V/V – V, y contrastes como el del Confutatis entre La menor (fuego infernal) y La mayor/Fa mayor (súplica). El Recordare muestra modulaciones fluidas entre Fa mayor, Re menor, Si beflat mayor y Sol menor.

## Análisis melódico y temático

El motivo del Requiem — la línea descendente de «Requiem aeternam» — funciona como célula generadora de todo el material. En el Kyrie, el sujeto de la fuga comienza con un salto ascendente seguido de movimiento cromático, reminiscente de Handel (Mesías) y Michael Haydn. El Dies irae presenta un tema coral homofónico con valores rápidos que genera terror apocalíptico. El Tuba mirum tiene un solo de trombón majestuoso. En el Rex tremendae, el gesto de «Rex!» (exclamación en acordes punteados) alterna con la súplica «salva me, fons pietatis».

## Orquestación e instrumentación

Instrumentación: 2 Corni di Bassetto (clarinetes alto en Fa), 2 Fagotes, 2 Trompetas, 3 Trombones, Timbales; Violines I y II, Violas, Violonchelos, Contrabajos; Órgano. Ausentes: flautas, oboes, clarinetes soprano, trompas — elección arcaica y oscura. Los Corni di Bassetto aportan un timbre cálido y velado único. Los trombones, asociados a lo sobrenatural, doblan el coro y tienen un solo en el Tuba mirum. Las cuerdas llevan gran parte del peso expresivo, con figuras de inquietud en el Introitus y acompañamientos camerísticos en el Recordare.

## Innovaciones musicales

Mozart fusiona tres tradiciones: el stile antico (contrapunto palestriniano/bachiano en las fugas del Kyrie y Hostias), el estilo galante operístico (en las arias de solistas como Tuba mirum y Recordare), y el Sturm und Drang sinfónico (la fuerza dramática del Dies irae y Confutatis). El tratamiento del texto es teatral: el Confutatis separa espacialmente voces masculinas (condenados) y femeninas (suplicantes), creando un efecto casi operístico. El cromatismo anticipa el Romanticismo (Schubert, Brahms, Wagner).

## Interpretación estética

Las anotaciones manuscritas en partituras históricas revelan el espectro emocional buscado: «Smile!», «Energy», «Don’t shout», «Soft but intense», «Dramatic», «Sweet», «Hallow», «Look up!». La obra transita del terror cósmico (Dies irae) a la ternura íntima (Recordare), de la desesperación (Lacrymosa) a la esperanza (Lux aeterna). Mozart logra que la muerte suene simultáneamente aterradora y bella, elevando el sufrimiento a una dimensión universal mediante la nobleza de la tonalidad de Re menor.

## Conclusión

El Requiem KV 626 ocupa un lugar singular en la historia de la música. Su incompletitud —Mozart murió componiéndolo— genera una resonancia simbólica poderosa. Las secciones auténticamente mozartianas (Introitus, Kyrie, Recordare, Confutatis, primeros compases de Lacrymosa) representan la cumbre de su escritura sacra, combinando madurez contrapuntística, profundidad expresiva operística e intensidad emocional sin precedentes. Sigue siendo un desafío para intérpretes, fuente de debate musicológico y una obra que conmueve a oyentes de todas las épocas. Es, en definitiva, el testamento musical de Mozart —incompleto como la vida misma, pero de una belleza absoluta.

*Publicado en blog.yucas.net – Sección Clásica*

**Palabras clave:** Mozart, Requiem KV 626, música clásica, análisis musicológico, misa de réquiem, obra sacra